Tabla de contenido
- Waffles salados en casa
- ¿Qué hace que los waffles salados sean tan atractivos?
- Elegir los ingredientes adecuados: ¿qué es lo que realmente importa?
- La masa: ¿cómo lograr que quede perfecta?
- La waflera: ¿estás aprovechándola al máximo?
- Sirviendo waffles salados: ¿Qué va encima?
- Waffles salados más allá del desayuno: ¿por qué limitarlos?
- Preparación y almacenamiento: ¿Cómo mantenerlos frescos?
- Por qué los waffles salados merecen un lugar permanente en tu cocina
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Waffles salados en casa
Lo admito, durante años pensé que los waffles pertenecían a la categoría de dulces. Mantequilla, sirope, frutos rojos, reconfortantes, predecibles y rara vez sorprendentes. Eso cambió el día que preparé waffles salados por primera vez. Lo que salió de la waflera era crujiente por fuera, tierno por dentro y profundamente satisfactorio, algo que los panqueques o las tostadas simplemente no pueden lograr. Desde entonces, los waffles salados se han convertido en un básico en mi cocina; no una novedad, sino una comida confiable y infinitamente adaptable.
Los waffles salados no son solo para desayunar. Son perfectos para el brunch, el almuerzo, la cena y, a veces, la mejor respuesta a la pregunta: "¿Qué puedo preparar rápido que siga siendo especial?". Si nunca los has hecho, o si solo los has visto en restaurantes, quiero mostrarte por qué vale la pena aprenderlos en casa.

¿Qué hace que los waffles salados sean tan atractivos?
El atractivo de los waffles salados reside en el contraste. La masa, enriquecida con queso, hierbas o ingredientes salados, se cocina formando crestas crujientes que retienen las salsas, los huevos y los aderezos a la perfección. A diferencia del pan, los waffles aportan textura. A diferencia de los huevos solos, aportan estructura. Y, a diferencia de la repostería, son sustanciosos sin ser pesados.
Los waffles salados también resuelven un problema común en la cocina casera: la flexibilidad. Puedes prepararlos para una persona o para muchos. Puedes vaciar el refrigerador o planificarlos con cuidado. Se adaptan a la improvisación. Hoy con jamón, mañana con champiñones. Una semana con queso cheddar, la siguiente con gruyère.
En mi experiencia, los waffles salados son ese raro plato que resulta práctico y placentero a la vez, el tipo de comida que funciona tan bien en una mañana apresurada de un día laborable como en un brunch lento de fin de semana.
Elegir los ingredientes adecuados: ¿qué es lo que realmente importa?
Cuando se trata de waffles salados, los ingredientes importan, pero no de forma recargada. La base es sencilla: harina, leche, huevos, mantequilla y levadura. Lo que los realza es el equilibrio.
El queso suele ser el ingrediente principal. Prefiero el cheddar fuerte porque se derrite bien y aporta sabor sin dominar la masa. El gruyère le da un toque a nuez, mientras que el parmesano realza todo lo que lo rodea. La clave está en rallarlo uno mismo; el queso rallado no se derrite igual.
La proteína es opcional, pero impactante. El jamón en cubos, el tocino cocido o la salchicha aportan sal y sabor. Si prefieres una opción vegetariana, los champiñones salteados, las cebollas caramelizadas o las verduras asadas aportan profundidad.
Los ingredientes frescos importan más de lo que la gente cree. Las cebolletas, el cebollino o las hierbas aromáticas le quitan sabor y evitan que los waffles salados queden planos.

La masa: ¿cómo lograr que quede perfecta?
La masa para gofres salados debe manejarse con cuidado. Batir demasiado es la forma más rápida de convertir un gofre prometedor en uno denso. Mezclo los ingredientes secos en un bol y los húmedos en otro, y luego los mezclo con suavidad. Unos pocos grumos no solo son aceptables, sino también deseables.
La mantequilla aporta sabor, pero la mantequilla derretida nunca debe estar caliente al añadirla a la masa. Tibia, no caliente, garantiza que se integre sin que el huevo se revuelva. La leche aporta humedad, pero puedes sustituirla por suero de leche para darle un toque ácido o incluso añadir una cucharada de yogur para que quede más tierna.
Nota importante: los waffles salados se benefician del condimento en la masa. La sal no es opcional. Una pizca de ajo en polvo o pimienta negra puede realzar el sabor sin que se note.

La waflera: ¿estás aprovechándola al máximo?
La waflera no es solo un aparato para cocinar; es una herramienta para dar forma. Esos bolsillos profundos tienen su razón de ser. Contienen ingredientes, salsas y yemas líquidas como ningún pan plano.
El precalentamiento es fundamental. Una waflera bien calentada garantiza que queden crujientes y evita que se peguen. Un ligero engrasado entre tandas mantiene los waffles intactos y dorados.
He aprendido a resistir la tentación de abrir la tapa demasiado pronto. El vapor es parte del proceso. Cuando baja, queda crujiente. La mayoría de los waffles salados necesitan de tres a cinco minutos, dependiendo de la plancha.
Sirviendo waffles salados: ¿Qué va encima?
Aquí es donde los waffles salados realmente brillan. Unos fritos o huevo escalfado Es la opción clásica: la yema se desborda en las ranuras del waffle, creando una salsa integrada. Pero no se queda ahí.
La crema agria, la crème fraîche o el yogur griego le dan un toque ácido. El aguacate le da un toque intenso. La salsa picante le da un toque brillante. Para cenar, he acompañado waffles salados con verduras estofadas, verduras asadas o incluso pollo desmenuzado.
El gofre se convierte al mismo tiempo en base y compañero, lo suficientemente resistente para soportar los ingredientes y al mismo tiempo conservar su sabor por sí solo.

Waffles salados más allá del desayuno: ¿por qué limitarlos?
Uno de los mitos más comunes sobre los waffles salados es que solo se sirven en el brunch. En mi cocina, son una opción para entre semana. Prepara una tanda, congela lo que sobre y tendrás comidas instantáneas.
Recalentados en una tostadora o en el horno, los waffles salados recuperan su textura crujiente. Añádeles una ensalada, un huevo frito o las verduras sobrantes, y la cena está lista.
También son ideales para viajar. He empacado waffles salados para picnics, almuerzos y viajes por carretera. A diferencia de los sándwiches, no se empapan. A diferencia de los pasteles, no son demasiado indulgentes.
Preparación y almacenamiento: ¿Cómo mantenerlos frescos?
Los waffles salados son indulgentes, pero su conservación es importante. Déjalos enfriar completamente antes de guardarlos para evitar la condensación. Refrigera hasta tres días o congélalos para una conservación más prolongada.
Para recalentar, no uses el microondas. Este ablanda lo que debería estar crujiente. Una tostadora o un horno restauran la textura y el sabor.
Si tienes invitados, puedes preparar los waffles con antelación y mantenerlos calientes en un horno a baja temperatura. Esto facilita y relaja el entretenimiento, sin tener que esperar junto a la waflera.

Waffles salados
Equipo
- Tazas y cucharas medidoras
Ingredientes
- 240 Gramos Harina normal Harina para todo uso
- 1/2 Cucharilla Polvo de ajo
- 1 Cucharada Baking powder
- 1/2 Cucharilla Sal
- 360 Mililitros Leche
- 1 Grande Huevo
- 60 Gramos Manteca Derretido
- 100 Gramos queso cheddar rallado
- 75 Gramos Jamón cocido cortado en cubitos
- 2 Cucharadas cebollas verdes Cortado
Elaboración paso a paso
- Preparación del relleno: Rallar el queso cheddar, cortar el jamón cocido en dados pequeños y picar finamente las cebolletas. Reservar.100 gramos de queso cheddar, 75 gramos de jamón cocido, 2 cucharadas de cebollas verdes
- Precaliente su waflera según las instrucciones del fabricante y engrásela ligeramente para evitar que se pegue.
- En un tazón grande, mezcle la harina, el polvo para hornear, la sal y el ajo en polvo hasta que estén bien combinados.240 gramos de harina común, 1/2 cucharadita de ajo en polvo, 1 cucharada de polvo para hornear, 1/2 cucharadita de sal
- En un recipiente aparte, bata la leche, el huevo y la mantequilla derretida hasta que quede una mezcla suave.360 mililitros de leche, 1 huevo grande, 60 gramos de mantequilla
- Vierta gradualmente los ingredientes húmedos sobre los secos, revolviendo suavemente hasta que se integren. La masa debe quedar ligeramente grumosa; no mezcle demasiado.
- Incorpore con cuidado el queso rallado, el jamón cortado en cubitos y las cebollas verdes picadas hasta que se distribuyan uniformemente en toda la masa.
- Vierta la masa en la waflera precalentada, llenándola según la capacidad de la misma. Cierre la tapa y cocine de 3 a 5 minutos, o hasta que los waffles estén dorados y crujientes.
- Retire con cuidado los waffles y sírvalos inmediatamente con sus aderezos salados favoritos.
Notas
- No mezcle demasiado: Mezclar demasiado la masa puede hacer que los waffles queden densos en lugar de livianos y esponjosos.
- Intercambios de queso: Pruebe el queso mozzarella, gruyère o suizo para obtener un sabor diferente.
- Waffles más crujientes: Deje que los waffles se cocinen hasta que estén bien dorados para obtener bordes más crujientes.
- Preparar con antelación: Mantenga los waffles cocidos calientes en un horno bajo (100°C / 210°F) mientras termina la tanda.
- Ideas para servir: Cúbrelo con un huevo frito, crema agria, aguacate o un chorrito de salsa picante para darle más sabor.
Nutrición
Por qué los waffles salados merecen un lugar permanente en tu cocina
Así que la próxima vez que busques tostadas, tortillas o incluso un tazón de cereal, considera tomar un camino diferente. Esa waflera escondida en tu despensa tiene mucho más que ofrecer que solo desayunos dulces. Los waffles salados pueden convertirse en la base de la creatividad, la comodidad y una cocina diaria que se siente intencional y satisfactoria.
Y si buscas más inspiración, nuestra colección de desayunos y brunch está llena de ideas que vale la pena considerar, desde los clásicos tostada de aguacate y huevos al horno con tomate y queso feta Para hornear de forma indulgente tostada francesa con dulce de leche y aún gofres de chocolate Selva Negra Cuando te apetezca algo dulce, no olvides explorar el resto de las recetas en nuestra web. Síguenos en las redes sociales para nuevos platos, ideas de temporada e inspiración detrás de escena en la cocina.






