Suaves, masticables y repletas de un rico sabor a mantequilla de maní, ¡estas galletas de mantequilla de maní son un clásico que se derrite en la boca!
Bata la mantequilla ablandada en un tazón grande hasta que quede suave y pálida, aproximadamente 2 minutos.
112 gramos de mantequilla salada
Añade el azúcar granulada y el azúcar moreno, luego continúa mezclando durante otros 2 minutos hasta que la mezcla se vea ligera y esponjosa.
100 gramos de azúcar granulada, 110 gramos de azúcar moreno claro
Incorpore la mantequilla de maní, luego el huevo y revuelva hasta que todo esté completamente combinado y suave.
130 gramos de mantequilla de maní suave, 1 Huevo Grande
En un recipiente aparte, mezcle la harina, el bicarbonato de sodio, el polvo para hornear y la sal.
160 gramos de harina común, ¾ cucharadita de bicarbonato de sodio, ½ cucharadita de polvo para hornear, Pizca de sal
Añade los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla de maní y mezcla suavemente hasta que estén combinados, deteniéndote tan pronto como no quede harina seca.
Forme un disco plano con la masa, envuélvalo bien y refrigérelo durante al menos 2 a 4 horas (o hasta 24 horas). Refrigerar la masa ayuda a que las galletas mantengan su forma y mejoren su textura.
Cuando esté listo para hornear, precaliente el horno a 190 °C (375 °F). Forre o engrase ligeramente las bandejas para hornear si es necesario.
Forme la masa fría en bolas de unos 3 cm (1¼ pulgadas) de ancho y colóquelas en la bandeja para hornear, dejando espacio entre cada galleta.
Utilice un tenedor para presionar suavemente formando un patrón entrecruzado en la parte superior de cada bola de masa.
Hornee una bandeja a la vez en la rejilla central durante 9 a 11 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados pero los centros todavía se vean suaves.
Deja reposar las galletas en la bandeja durante 1 minuto antes de transferirlas a una rejilla para que se enfríen por completo. Repite el proceso con el resto de la masa.
Notas
Consejos y trucos
Centros blandos: Retire las galletas mientras aún se vean ligeramente poco cocidas en el medio, se endurecerán a medida que se enfríen.
No te saltes el frío: La masa fría evita que se esparza y proporciona galletas más gruesas y masticables.
Marcas de horquilla perfectas:Sumerja el tenedor en azúcar antes de presionar para evitar que se pegue y agregar un toque crujiente adicional.
Sabor extra: Utilice mantequilla de maní de alta calidad para obtener el sabor más rico.
Almacenamiento: Guarde las galletas enfriadas en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante hasta 4 días o congélelas para almacenarlas durante más tiempo.
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