¡Despiértese con unos muffins ingleses calientes y esponjosos! Perfectamente dorados, suaves por dentro y listos para untar con mantequilla, mermelada o su desayuno favorito.
Calienta la leche suavemente en una cacerola pequeña hasta que esté tibia al tacto. Debe sentirse agradable al tacto con el dedo, no caliente.
Vierte la leche tibia en un bol y añade el azúcar y la levadura. Deja reposar la mezcla durante 5-7 minutos, hasta que aparezca una ligera espuma en la superficie. Esto indica que la levadura está activa y lista.
Añade la harina y la sal al bol con la mezcla de levadura.
Mezcla los ingredientes hasta formar una masa rústica, luego amasa sobre una superficie ligeramente enharinada durante unos 8-10 minutos, o hasta que la masa esté suave y elástica. También puedes amasar con una batidora de pie equipada con un gancho para masa.
Extiende la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga aproximadamente 1 cm de grosor. Usa un cortador de galletas de 7,5 cm para cortar 8 círculos, volviendo a extender los recortes si es necesario.
Coloca las galletas sobre una bandeja de horno espolvoreada con sémola fina. Espolvorea más sémola por encima, cubre ligeramente con un paño de cocina limpio y deja reposar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, o hasta que doblen su volumen. Para un sabor aún más intenso, deja reposar la masa toda la noche en la nevera.
Calienta una sartén gruesa o una plancha a fuego medio. Con cuidado, coloca los muffins en la sartén y cocínalos durante 6-7 minutos por cada lado, o hasta que estén dorados y firmes al tacto. Cocínalos en tandas, ajustando el fuego si es necesario para que no se doren demasiado rápido antes de estar bien cocidos.
Transfiere las magdalenas a una rejilla y deja que se enfríen un poco. Sírvelas tibias, abiertas por la mitad y tostadas con mantequilla, mermelada o tus ingredientes favoritos.
Notas
Consejos y trucos
Comprueba tu levadura: Si la mezcla no forma espuma después de 10 minutos, es posible que la levadura esté inactiva. Para obtener mejores resultados, comience de nuevo con levadura fresca.
Textura perfecta: La clave para conseguir esa textura masticable tan característica está en amasar el tiempo suficiente para desarrollar el gluten, así que no tengas prisa.
No te saltes la sémola: Les da a las magdalenas su clásica corteza ligeramente crujiente.
Despacio y a paso lento: Si tus magdalenas se doran demasiado rápido, baja el fuego para que tengan tiempo de cocinarse de manera uniforme.
Almacenamiento: Conserva las sobras en un recipiente hermético hasta por 3 días, o congélalas hasta por un mes. Recalienta en la tostadora antes de servir.
Idea de presentación: Prueba a cubrir tus muffins ingleses con huevos escalfados y salsa holandesa para preparar unos huevos Benedict caseros.