Precalienta el horno a 200 °C (180 °C con ventilador/gas 6) y coloca una bandeja grande para hornear dentro. Cubre otra bandeja o tabla con papel de horno y reserva.
En un tazón grande, tamice juntos la harina leudante, la sal, la pimienta de cayena y el polvo para hornear para distribuir uniformemente los ingredientes secos.
450 Gramos Harina leudante, 1/8 cucharadita de pimienta de cayena, 1/8 cucharadita de sal, 2 cucharaditas de polvo para hornear
Añade la mantequilla fría cortada en cubos al bol y mézclala con la harina con las yemas de los dedos hasta que la mezcla parezca pan rallado fino. Trabaja rápido y con suavidad para mantener la mantequilla fría.
110 gramos de mantequilla fría
Incorpore 200 gramos de queso cheddar rallado a la mezcla de pan rallado, mezclando suavemente hasta que se integren de manera uniforme sin trabajar demasiado hasta formar una masa.
240 gramos de queso cheddar curado
Haz un hueco en el centro del bol y vierte la leche poco a poco, mezclando con un cuchillo o con las manos hasta formar una masa suave pero firme. Agrega la leche poco a poco; puede que no la necesites toda.
200 mililitros de leche
Extiende la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y amásala con cuidado. Extiéndela hasta que tenga unos 2 cm de grosor y luego corta círculos con un cortador de 8 cm, presionando hacia abajo sin torcer.
Coloca los scones sobre papel de horno, pincela ligeramente la superficie con leche y espolvorea con el resto del queso rallado. Transfiere con cuidado el papel a la bandeja de horno precalentada.
Hornee durante 15-20 minutos, o hasta que los scones hayan subido bien, estén dorados por encima y bien cocidos. Retire del horno y deje enfriar un poco antes de servir.
Notas
Consejos y trucos:
Mantener todo frío: La mantequilla fría ayuda a crear bollitos tiernos y hojaldrados, así que evite manipular demasiado la masa.
No mezcle demasiado: Un toque ligero mantiene los bollitos suaves. Deja de mezclar en cuanto la masa esté bien integrada.
Los cortes rectos importan: Presione el cortador directamente hacia abajo para ayudar a que los bollos se eleven de manera uniforme.
Tapa extra quesosa: Para obtener una corteza más dorada, agregue un poco de queso rallado adicional justo antes de hornear.
Se recomienda servirlo fresco: Los bollos de queso saben mejor recién salidos del horno, pero se pueden recalentar suavemente si es necesario.