1cucharada de lechepara pincelar la superficie antes de hornear
1cucharadita de azúcar gruesopara decorar
Instrucciones
Precalienta el horno a 425 °F/220 °C.
Forra un molde cuadrado de 8 × 8 pulgadas con papel de horno, dejando que sobresalga un poco por los lados para poder sacar la masa fácilmente.
En un bol grande, mezcla con unas varillas la harina, la levadura química, el azúcar granulado, la sal y la ralladura de limón.
2 ½ tazas de harina de trigo común, 2 cucharaditas de levadura química, 3 cucharadas de azúcar granulado, ¾ de cucharadita de sal, 1 ralladura fina de limón
Añade los arándanos a la mezcla de harina y remueve con cuidado hasta que queden ligeramente recubiertos. Esto ayuda a evitar que se hundan y revienten demasiado en la masa.
1 taza de arándanos frescos
Haz un hueco en el centro de los ingredientes secos. Vierte el buttermilk y la mantequilla derretida.
¼ de taza de mantequilla sin sal, 1 taza de buttermilk
Incorpóralo todo con cuidado usando una espátula de silicona, solo hasta que la harina se haya humedecido. Procura no aplastar los arándanos.
Si la masa parece demasiado seca o se desmiga, añade un poco más de buttermilk, 1 cucharada cada vez. Si está muy pegajosa o húmeda, añade un poco más de harina, 1 cucharada cada vez, hasta que la masa se mantenga unida.
Pasa la masa al molde preparado. Enharínate ligeramente las manos y presiona la masa con cuidado hasta formar una capa uniforme de unos 2,5 cm de grosor. Con un cuchillo afilado, marca ligeramente la masa en 16 cuadrados sin llegar a cortarla por completo.
Pincela ligeramente la superficie con leche y, si lo utilizas, espolvorea el azúcar grueso.
1 cucharada de leche, 1 cucharadita de azúcar grueso
Hornea de 23 a 30 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y el centro esté completamente hecho.
Deja enfriar los biscuits en el molde de 10 a 15 minutos y, a continuación, sácalos levantándolos con el papel de horno. Córtalos en cuadrados y sírvelos calientes o a temperatura ambiente.
Notas
Consejos y trucos
Mezcla la masa con cuidado y solo hasta que los ingredientes estén integrados. Mezclar en exceso puede hacer que los biscuits queden densos.
Los arándanos frescos dan mejor resultado porque conservan mejor su forma que los congelados.
Si utilizas arándanos congelados, no los descongeles antes.
Rebozar los arándanos en la mezcla de harina ayuda a evitar las vetas de color y que se hundan.
Para disfrutar de la mejor textura, sirve estos biscuits el mismo día en que se hornean.
Guarda las sobras en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante un máximo de 2 días.